Junio 2010

TÚ DERECHO AL REINO

Marcos 1:14-15Introducción:
Jesús introdujo su ministerio predicando el Evangelio no de salvación, sino del Reino, porque cuando el hombre perdido recupere el reino perdido, encuentra todo lo que le falta, pues el hombre no perdió una religión ni una salvación, sino un reino. Cristo habló de un tiempo especial, para conocer el reino: Es un tiempo de visitación divina, el kairos. También hablo de una condición para recibir el Reino: Arrepentirse. Metanoia. Cambio de mente. Si cambias tu manera de pensar, cambiará tu manera  de vivir.   Cuantas personas han soñado con tener sangre azul, con pertenecer a la realeza, con un día poderse sentar en el trono del rey. Te imaginas por un momento dentro de la línea de sucesión al trono de Inglaterra, algún día tendrían que coronarte en la abadía de Westminster, y a partir de entonces pasarías a vivir en el palacio de Buckingham. Te imaginas como eso cambiaría tu vida.  Sin embargo todo reinado humano es débil, carece de poder, aunque aparentemente está lleno de rituales y riquezas materiales, pero es terrenal y limitado.  *Todo el que afirme tener linaje real deberá ser capaz de justificar su alta cuna. Ello es la evidencia de su derecho al trono. Se llega al trono por: 1.     Nacimiento: hay quienes nacieron con la corona puesta en la cabeza. 2.     Adopción: hay quienes fueron adoptados por la familia real.  3.     Conquista: hay quienes se han apoderado del trono por medio de la fuerza.  En toda la historia solo el pueblo escogido de Dios ha tenido el triple derecho al trono.  Es imposible que ese derecho pueda ser más seguro. Ningún golpe de Estado puede triunfar en contra tuya. Ninguna insurrección puede perturbar tu dominio. Tu soberanía es invencible.  1. TU TRIPLE DERECHO AL TRONO.  El derecho al trono del hijo de Dios se funda: 1.1. En que has nacido de nuevo, lo cual te ha convertido en hijo de Dios. El supremo Rey del universo. Juan 3:5-6 Nacer del agua y del Espíritu, nos permite ver y entrar en el reino de Dios, para Poseer, Desarrollar y Disfrutar LA VIDA DEL REINO. 1.2. En que has sido adoptado en Cristo, lo cual fortalece por partida doble tu demanda legal.  1.3. En que lo has conquistado, por medio de tu acceso en fe al triunfo de la resurrección y la ascensión de Cristo. Apoc 1:5  Tú fuiste entronizado. Fuiste hecho rey juntamente con Cristo. Este acto Dios lo realizó sin tener en cuenta tus méritos personales. Por cierto, tú no tenías merito alguno. Un momento antes de que fueras entronizado yacías muerto en delitos y pecados.  El gran cambio es que estábamos muertos y nos dio vida. No lo merecíamos y lo hizo por gracia. Solo la fe nos da acceso al trono, no las obras. Las buenas obras tienen un espacio y nacen de la fe. Pero la fe nunca nace de las obras:  1.     ¿Quien era más indigno para sentarse en el trono de Dios que un muerto? 2.     ¿Quien estaba más indefenso que un muerto?3.     ¿Quien tenía menos meritos que un muerto? 4.     ¿De quien se puede esperar menos que de un muerto?  Dios no te hizo rey a causa de las obras, tampoco te va a quitar del trono porque falles a la justicia. Hoy en día no puedes caer en un estado peor del que estabas cuando fuiste escogido para reinar con Cristo. Dios te escogió cuando estabas muerto, ahora no puedes estar más muerto que antes. 1ª Pedro 2:9-10  Tu entronizamiento junto con Cristo no pudo ser destruido por los pecados de ayer, ni tampoco se va a destruir por los pecados de mañana. La obra es de Dios y es por gracia. Cristo lo hizo todo, no hay merito alguno en el hombre. Tito 3:3-8 Es más cuando entiendas que eres Rey no te quedaran deseos de vivir como esclavo.Lo que te toca es aceptar tu nueva identidad y comenzar a vivir conforme a ella.  2. MÍRATE COMO DIOS TE VE:  Éramos en otro tiempo: insensatos,  rebeldes,  extraviados,  esclavos de concupiscencias y deleites diversos,  viviendo en malicia y envidia,  aborrecibles,  y aborreciéndonos unos a otros. Ahora, gracias a la obra de Cristo: Estamos muertos al pecado, resucitados con Cristo, somos justos, somos santos, estamos completos, reinamos en vida.  No te mires más con los ojos naturales, no te evalúes más de acuerdo a tus parámetros. Evalúate de acuerdo a la revelación divina. Estás escondido con Cristo en Dios, Colosenses 3:3  “Porque habéis muerto,  y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios”. Cuando Dios te mira, no te ve a ti separado de Cristo. Piensa bien de tu posición en Cristo,  porque Dios piensa bien sobre tu persona en Cristo.  Ningún Rey actúa como tal si se niega a aceptar su identidad. Eduardo VIII abandonó el trono inglés en 1936 para casarse con su novia estadounidense Bessie Simpson. Tú solo puedes dejar de ser Rey si te niegas a aceptar tu corona, si rechazas tu derecho al trono, si abdicas de él.  4. HABLA COMO REY.  Dice Mateo 12:34 “…de la abundancia del corazón habla la boca”. Lo que crees es lo que vas a hablar y lo que hables va a cambiar lo que crees. Las creencias del corazón y la confesión hablada surgen, se afirman y se fortalecen unas a otras.  Habla con autoridad de Rey, contra el diablo y las fuerzas de las tinieblas. Hay poder creativo en la palabra hablada, fuimos creados a imagen y semejanza de Dios. Dilo y sucederá.  En Génesis la Biblia nos muestra a Dios creando por el poder de Su Palabra, y fuimos hechos a imagen y semejanza de Dios.  Ocupa tu lugar en el trono. Tú eres el monarca y lo que hablas en el nombre de Cristo se convierte en edictos reales, que deben ser cumplidos en el cielo y la tierra. Dios pone en nuestra boca la palabra de justicia, que son los decretos gubernamentales de Dios. 4. PIENSA COMO REY.Si cambias tu manera de pensar cambiaras tu manera de vivir, pues cual es el pensamiento en su corazón tal es el. 5. VIVE COMO REY. El derecho al Reino te da derecho a una calidad de vida que corresponde al Rey que tú representas. Romanos 5:17 Si al primer Adán se le confirió un reino con todo a su favor, cuanto más a nosotros que somos creados en el Postrer Adán. Conclusión:  Una persona que se sabe Rey no vuelve a vivir más en condición de plebeyo. Un cristiano que entiende su posición en Cristo no se rebaja jamás a comer de la algarroba que dejan los cerdos. Por ello es que le es difícil pecar o mantenerse en el pecado. 1ª Juan 3:8-9   Comienza a vivir como Rey y no como esclavo. Cree en lo que Dios hizo por ti y en lo que él dice de ti. Confiesa a los cuatro vientos tu autoridad. Habla como Rey, piensa como Rey y vive como Rey.  Recopilado por Pastor Dr. Rafael Ugarte
 
 
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