AGOSTO 2009

AGOSTO  2009    

DOS TEMPLOS

Las Escrituras nos hablan de dos tipos de templo: uno hecho de piedra, construido en Israel, y el otro hecho de carne, que es la Iglesia. El primer templo, el de Salomón, fue construido en un sitio predeterminado seleccionado por Dios. El Señor está mirando el lugar de nuestro corazón del mismo modo en que escogió cuidadosamente el sitio del templo de piedra para construir ahí Su templo de carne. En la elección de la ubicación del templo hubo dos elementos importantes. Estos acontecimientos se fueron sucediendo en el transcurso de varios años, pero aun así nosotros debemos convertirnos en un conjunto de los mismos. El primero se ve en la vida de Abraham. El Señor le llevó a Abraham a un lugar de cumplimiento espiritual por medio de su hijo Isaac. Pero vino un momento en que Abraham tuvo que escoger entre su amor por Dios y su amor por lo que Dios le había dado. El Señor le ordenó que llevara a su hijo a la tierra de Moriah, donde tenía que ofrecer a Isaac en la montaña escogida por Dios. "Al tercer día, Abraham alcanzó a ver el lugar desde lejos. Entonces dijo a sus siervos:
--Quedaos aquí con el asno. El muchacho y yo seguiremos adelante, adoraremos a Dios, y luego regresaremos." (Génesis 22:4, 5). Por favor, noten lo último que dijo Abraham: "adoraremos a Dios, y luego regresaremos." Aquí vemos la perfección de la fe en un ambiente de adoración. La fe de Abraham le decía que ambos regresarían, pero fue su actitud de adoración la que le permitió subir. Esta es una historia muy conocida. El ángel del Señor detuvo a Abraham, quien ya tenía el cuchillo en la mano, impidiendo que tomara la vida de su hijo. Aun así, el plan y propósito de Dios requería obediencia de Su siervo. El amor de Abraham por Dios fue probado y pasó la prueba.
Del mismo modo, para ser la morada del Señor, la primera actitud que debemos poseer es la de un corazón adorador. Debemos estar dispuestos a darle a Dios lo que más amamos. Para un pastor podría ser rendir sus sueños personales acerca de su ministerio o iglesia. Para un intercesor podría ser renunciar al liderazgo en un grupo de oración local para que los que están orando se puedan integrar a otro grupo más grande. Todo el mundo debe rendirle a Dios todas sus pertenencias a la hora de la muerte. Aquellos con el llamado de construir la casa de Cristo deben hacerlo rindiendo al Altísimo incluso sus amores más grandes y sus deseos de vivir una vida de plenitud. Esta muerte se parece a la de la carne. Se abandona la esperanza de recuperar algo humanamente hablando, y se deposita confianza sólo en Dios. Abraham le ofreció a Dios su mayor amor, Isaac, que era la representación de su realización espiritual. Depositó todos sus sueños sobre el altar que construyó con sus propias manos. Abraham estaba dispuesto a confiar en que Dios cumpliría Sus promesas, sabiendo que la muerte no es impedimento para el Todopoderoso. Del mismo modo, aquellos a los que Dios escoge como lugar de construcción de Su morada le darán a Dios todo aquello que ellos más hayan amado, y Él construirá Su Morada con estos corazones de sacrificio y adoración.

EL PRECIO EXACTO

En la siguiente escena vemos a David en la cima de una montaña con vistas a Jerusalén. Su pecado había provocado el disgusto del Señor hacia la nación, y en respuesta a su arrepentimiento, recibe instrucciones de construir un altar al Señor en el lugar donde Ornán trillaba el trigo. La montaña en la que estaba David es el monte de Moriah, el mismo lugar donde, seis siglos atrás, ofreció Abraham a su hijo Isaac a Dios. Aunque Ornán ofreció voluntariamente sus toros para el sacrificio y sus trillos para la leña, David lo rechazó, diciendo: "Véndemelo por el precio exacto, a fin de que la peste se retire del pueblo… Tengo que comprarlo todo por el precio exacto, pues no te voy a quitar lo tuyo para dárselo al Señor y ofrecerle un holocausto que no me haya costado nada" (1 Crónicas 21:22-24). Al contrario de lo ha sido nuestra típica respuesta americana al llamamiento de Dios, una vez más vemos la naturaleza de aquellos en quienes se edifica la morada de Dios. No buscan atajos en su servicio al Señor, se niegan a dar lo que es de otro. Estas almas sumisas pagan mas bien el precio completo, negándose a ofrecerle al Señor aquello que no les cuesta nada.

SERÁ PROVISTO EN EL MONTE DEL SEÑOR

Una cosa más, Abraham tuvo una revelación en el monte de Moriah acerca de la naturaleza de Dios. Le puso nombre a este lugar, el cual finalmente iba a convertirse en la ubicación del templo de Salomón, "Jehová Jire", o sea, el Señor proveerá. De ahí en adelante se dijo "en el cerro el Señor da lo necesario". (Génesis 22:14). Muchos cristianos se preguntan, si la naturaleza de Dios es de "proveedor", por qué reciben tan poca respuesta de Él. La respuesta es en parte porque las provisiones de Dios no se dan arbitrariamente, ni para apoyar nuestras inclinaciones egoístas, sino que "en el cerro del Señor Él da lo necesario". En realidad, las provisiones de Dios son ilimitadas para aquellos que se lo dan todo a Él, ya que hay abundancia en el lugar de la construcción del templo, de Su morada. Señor Jesús, yo deseo darme totalmente a Ti. Perdóname por ofrecer sacrificios sin que me hayan costado nada y regalos prestados. Señor, quiero pagar el precio exacto. Señor, sé que no se trata de lo que yo puedo hacer por Ti, sino de lo que Tú puedes hacer de mí. Te rindo todo mi ser. Que la calidad de mi vida sea adecuada para Tu Morada, y concédeme un corazón de fe y de adoración para traer a mi Isaac al altar. En el nombre de Jesús, amén. Ministries of  Francis Frangipane                             Por Francis Frangipane              www.frangipane.org       Recopilado por Dr. Rafael Ugarte A.  Pastor general   Agua Viva de Delicias  
 
 
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