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En su primera Carta Capítulo 2 verso 5 San Pedro dice:
Vosotros también como piedras vivas, sed edificados como casa
espiritual y SACERDOCIO SANTO, para ofrecer sacrificios espirituales a
Dios por medio de Jesucristo.
Cuando aceptamos a Jesús como Señor y Salvador en nuestro corazón, nos constituimos en sacerdotes delante del Señor.
En
el Antiguo Testamento los creyentes necesitaban un sacerdote para que
fuera un mediador entre Dios y los fieles creyentes a través de su
ministración en el altar.
Asimismo existía la función del sumo Sacerdote el cual podía entrar en
el lugar Santísimo del Tabernáculo primero y del Templo después, una
sola ves al año para interceder por las ofensas del pueblo y de el
mismo ya que como mero hombre era imperfecto.
En la actualidad nuestro sumo sacerdote es el mismo Sr Jesucristo Hebreos 4:14, 5:10 y 9:11,
es El y solamente El por el cual tenemos un intermediario ante Dios
para que podamos acceder libres y confiadamente ante el Trono de la
Gracia del Padre.
Los
sacerdotes en el nuevo Testamento son todos los creyentes, sean éstos
laicos o eclesiásticos, para ofrendar a Dios 1) Alabanza y Adoración
2). Nuestros bienes materiales y 3) Nuestro cuerpo para someternos a su
voluntad siempre. 4) Interceder unos por otros 5) Interceder en Guerra
Espiritual (Intercesión Profética)
El termino “Hierus” o sea Sacerdote, jamás lo usa la Biblia para designar a un Apóstol o anciano de la Iglesia excepto
en la participación de este sacerdocio universal al que accedemos todos
los creyentes en el momento de confesar nuestra Fe en el Sr.
Jesucristo.
El Apóstol Pedro en 2 Pedro 2:9 nos llama a todos Real Sacerdocio, Ver esta misma aseveración en Apocalipsis 1:6.
Esta preciosa verdad Neo-Testamentaria fue recuperada durante la
Reforma de Lutero, después de 1000 años de obscuridad espiritual en la
que había caído la Iglesia por el abandono de la Verdad Bíblica entre
otras causas.
Dr. Rafael Ugarte Pastor Agua Viva de Delicias.
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